Dulce éxito: el vínculo entre el chocolate y los premios Nobel
Si quieres ganar un Premio Nobel, es posible que desees comenzar a comer más chocolates suizos.
En uno de los ejemplos más famosos (y deliciosos) de correlación científica, el Dr. Franz Messerli publicó un estudio en el New England Journal of Medicine que encontró una relación lineal directa entre el consumo de chocolate de un país y la cantidad de premios Nobel que ha ganado.
Los datos
Messerli trazó el consumo de chocolate per cápita de 23 países frente a su número de premios Nobel por cada 10 millones de personas.
El resultado fue un coeficiente de correlación de 0,79, una cifra estadísticamente masiva.
- Suiza lideró el grupo tanto en consumo de chocolate como en premios Nobel.
- Suecia tuvo un número ligeramente mayor de premios Nobel de lo previsto por su consumo de chocolate (lo que sugiere una posible “ventaja de campo” dado que el premio se otorga en Estocolmo).
- China estaba en la parte inferior en ambos.
El papel de las diferentes disciplinas
Es interesante preguntarse si el chocolate influye en ciertos tipos de genios más que en otros. Los Premios Nobel se otorgan en las categorías de Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura y Paz (más tarde se añadió Ciencias Económicas). Las disciplinas con mucha carga matemática, como la Física y la Química, requieren una enorme capacidad de pensamiento abstracto y modelado. La teoría de los flavonoides sugiere que la mejora del flujo sanguíneo cerebral puede ayudar especialmente en procesos de resolución de problemas complejos y duraderos, donde el cerebro se lleva al límite. Un físico que pasa 14 horas al día pensando en mecánica cuántica puede beneficiarse más de un refrigerio neuroprotector que alguien en un papel menos cognitivamente intenso.
La teoría de los flavonoides
¿Por qué el chocolate te haría más inteligente?
La teoría biológica apunta a los flavonoides, un tipo de antioxidante que se encuentra en el cacao. La investigación sugiere que los flavonoides pueden mejorar la función cognitiva, reducir la presión arterial y aumentar el flujo sanguíneo al cerebro.
Entonces, biológicamente hablando, es plausible que una población que come cantidades masivas de cacao tenga cerebros que funcionen un poco mejor, lo que lleva a más avances científicos con el tiempo.
La máqiuna de glucosa
El cerebro es un órgano voraz. Aunque representa solo el 2% del peso corporal, consume el 20% de la energía del cuerpo (glucosa). El trabajo cognitivo intenso, como resolver ecuaciones de física o escribir una novela, quema glucosa a un ritmo acelerado. Esto crea un deseo fisiológico de azúcar. Es posible que los premios Nobel no coman más chocolate porque les da poder cerebral, sino porque sus cerebros altamente activos lo exigen como combustible. Simplemente están llenando el tanque.
Correlación vs. Causalidad
Por supuesto, hay una trampa. Esta es una lección clásica de “correlación no implica causalidad”.
Es muy probable que la riqueza sea la variable oculta. Los países más ricos pueden permitirse tanto una mejor educación (que conduce a premios Nobel) como bienes de lujo como el chocolate. Suiza no es inteligente porque come chocolate; es rica, por lo que puede permitirse tanto el chocolate como la investigación de vanguardia.
El salón de la fama de las correlaciones espurias
El vínculo entre el chocolate y el Nobel pertenece a una serie de famosas “spurious correlations” (correlaciones espurias) que los estadísticos utilizan para advertir contra las conclusiones apresuradas:
- Helado y ahogamientos: Las ventas de helado se correlacionan casi perfectamente con las muertes por ahogamiento. (Motivo: Ambos ocurren en verano).
- Piratas y calentamiento global: El declive de la piratería desde el siglo XIX se correlaciona con el aumento de las temperaturas globales.
- Nicolas Cage y accidentes en piscinas: El número de películas en las que aparece Nicolas Cage por año se correlaciona con el número de personas que se ahogan en piscinas. (Motivo: Puro azar).
La calidad importa
Antes de que este artículo sirva como excusa para consumir dulces baratos: los beneficios provienen de los sólidos de cacao (flavanoles), no del azúcar.
- Chocolate negro (>70%): Rico en flavanoles, bajo en azúcar. Bueno para el cerebro.
- Chocolate con leche: Compuesto principalmente de azúcar y leche en polvo. El “choque de azúcar” posterior causa más niebla mental que genialidad.
La psicología del flujo
Más allá de la biología, hay un componente psicológico. Los ganadores del Nobel suelen ser retratados como ascéticos e hiperconcentrados. De hecho, la investigación de vanguardia a menudo requiere estados de relajación profunda y “flujo”. El consumo de chocolate desencadena la liberación de endorfinas y dopamina, lo que puede reducir el estrés y elevar el estado de ánimo. En un cerebro relajado, la probabilidad de momentos “Eureka” es mayor. El chocolate podría ser el catalizador que abre la mente para el próximo gran descubrimiento.
Pero Messerli, con buen humor, concluyó que hasta que se demuestre lo contrario, continuaría comiendo chocolate negro a diario, por si acaso.
Y francamente, dados los beneficios cognitivos de los flavonoides del cacao, es probablemente el consejo de estudio más agradable que recibirás.
Disfruta de tu chocolate a conciencia, no solo como un dulce, sino como una pequeña inversión en tu capacidad cognitiva y, tal vez, como tu primer paso en el camino hacia Estocolmo. El “efecto Nobel” puede ser cuestionado estadísticamente, pero el placer es científicamente indiscutible.